Extraterrestre: Esta es una elucubración en tres partes con un apéndice conclusivo.
PARTE 1: LAS DIMENSIONES
Alguna vez dije, y aún no sé si fue enserio o en broma que los humanos son seres unidimensionales habitando un mundo bidimensional y viviendo el delirio de creer comprender tres dimensiones. Creo que, cierta o falsa esta percepción, algo muestra de la naturaleza humana y del entorno en que vivimos, así como nuestra relación con este entorno. Hablamos con gran desparpajo de volúmenes y tres dimensiones, cuando en nuestra percepción natural, en realidad nos cuesta entenderlo. Nos despegamos del suelo una fracción mínima del espacio que ocupa nuestro entorno, cuando queremos usar todo el espacio que nos rodea, en general no usamos el volumen tridimensional, sino que planos y corredores espaciales, esto es secciones de dos, incluso de una dimensión. Sabemos que nuestros órganos vitales ocupan espacios tridimensionales, pero los entendemos mayormente por funciones lineales o por secciones planas bidimensionales. Nuestros sentidos, aquellos que tienen que ver con el entorno, son direccionales, esto es, fundamentalmente lineales. La vista proyecta un espacio tridimensional en un plano en la retina, pero todo en una dirección, la de la línea focal, esto es unidimensional. La estereovisión, principalmente dedicada a determinar distancias, hace que la función sea principalmente lineal, mas que bidimensional. Con el oído sucede algo similar. Tenemos una detección acústica lineal. La estereofonía tiene el mismo propósito que la estereovisión. Detección de dirección, esto es, linealidad, distancia sobre una recta. Undimesionalidad! La percepción más básica de nuestro entorno es, en consecuencia de 1 dimensión aunque nos movamos sobre un plano que aunque irregular, es básicamente bidimensional. Pero adoramos la tercera dimensión. Es el objeto de nuestros esfuerzos, nuestro delirio. Primero miramos las estrellas. Luego volamos. Después avanzamos a movernos hacia los espacios interestelares. Y creemos que la entendemos.
De nuevo, no importa si las aseveraciones anteriores son ciertas o falsas. El tema de las dimensiones es fascinante. De hecho, si nos esforzamos un poco podemos entender cinco dimensiones cuatro espaciales y una temporal aunque sea en un nivel puramente intelectual. Entre las espaciales, contamos el largo, ancho, alto y la curvatura del espacio (por darle un nombre) que nos ofrece una vaga percepción de una cuarta dimensión espacial que apenas podemos imaginar. Percibimos el tiempo como un fluir continuo a lo largo de una línea, lo que equivale a percibir una dimensión temporal. No importando lo completo que pueda ser el modelo que nos ofrece la mecánica relativista, esta percepción es puramente intelectual y no llega a nuestros espacios emocionales o a nuestras percepciones integradas. Tres dimensiones espaciales estrechamente entrelazadas, una cuarta superpuesta en forma de envolvente y una dimensión temporal separada de las espaciales. Esta es nuestra percepción como personas, como género humano, como humanidad.
PARTE2 : LAS PERCEPCIONES
Si hablamos en términos de modelos abstractos, hechos solo para la mente, pero no para el espíritu, cualquier espacio vectorial tiene el número de dimensiones que queramos. Definimos con toda arrogancia espacios multidimensionales, incluso álgebras para espacios de infinitas dimensiones. Pero claro, solo tenemos que entenderlos y eso es siempre más fácil. No tenemos que percibirlos ni asociarlos al universo ilimitado que se ofrece a nuestros sentidos limitados. Las dimensiones pertenecen al conjunto los elementos fascinantes que nos ofrece el universo y que no siempre somos capaces de captar en toda su magnitud y en toda su belleza. Nunca he podido comprender porque nos enseñan siempre a asociar un número fijo y pequeño de dimensionas al universo que nos rodea. Parece ser que nos empeñamos en generar un entorno que nos impida entender toda la extensión y toda la belleza abstracta del universo que se nos antoja concreto. No es necesario quedarse con las tres o cuatro dimensiones. Ha habido intentos de mostrarlas a nivel emocional. Marc Chagall, a comienzos del sigo 20, hace más de 100 años mostraba figuras humanas en una dimensionalidad irreal que nada tenía que ver con la del mundo racional. Las catedrales de Lionel Feininger, escapan completamente a nuestra percepción dimensional limitada. Ensalzan la grandeza del universo. Picasso, Braque y otros cubistas escapan claramente a las limitaciones de las tres dimensiones mostrando figuras desde perspectivas que están vedadas a nuestros sentidos amarrados a la lógica que arbitrariamente llamamos natural. En otro orden de percepción artística, la casi obsesión de Borges con el infinito espacial y temporal fuera de la definición estrecha de las dimensiones físicas abre una puerta a otras percepciones mas amplias y más integradas (me refiero, por ejemplo a “El aleph”, todos los puntos del punto). Donde muchos escritores desarrollan sus historias en forma lineal, Cortázar nos muestra filigranas, rombos, elipses e hipérbolas en lugar de líneas. La continuidad plana y simple pierde toda su simplicidad y toda su linealidad en “Rayuela” para torcerse, avanzar y retroceder al arbitrio del destino y de la percepción del lector. La apariencia engañosa de linealidad del túnel de Sábato abre miles de puertas a dimensiones vitales. La explosión cósmica de Maugham en “Servidumbre humana” nos toca con su aparentemente simple paradoja de “gracias a Dios que soy ateo”. Dostoyewski escarba en el alma humana con un numero insospechado de perspectivas, siendo cada una de estas perspectivas una dimensión con vida propia. Beethoven se ríe del mundo a pesar de su trágica vida, escondiendo joyas musicales, en sus obras, siendo cada una de estas gemas, una puerta a muchas dimensiones que muchas veces pasan desapercibidas por lo obtuso de una reverencia irracional a un genio que merece una apreciación tan irreverente como lo era el mismo. Toda su obra tiene dos planos dimensionales: el plano que él estructura y que todo el mundo se toma en serio, y el plano propio en el cual se ríe del mundo que lo toma en serio (ver el testamento de Heiligenstadt). Cada uno de estos planos es multidimensional. Bartok describe también filigranas y líneas conexas e intrincadas, Hindemith desarma la estructuración convencional de la escala musical y genera una nueva más libre, sin ponderaciones anquilosadas. Dave Brubeck y Kart Orff redimensionan los ritmos, cada uno a su propio arbitrio. Y Arnold Schoenberg, y Karl Heinz Stockhausen y Luciano Berio y Alois Bernd y Salvador Dalí e Ives Tanguy y . . . . . Todos ellos tienen algo en común. Nunca les preocupó la definición científica de las dimensiones, pero captaron toda la magnitud y en toda la belleza descriptiva de las dimensiones múltiples o de las percepciones con un número infinito de dimensiones, cada una de contenido infinito, todo esto sin siquiera querer mencionar al Cantor transfinito o al Einstein relativista. Estas percepciones avanzadas, nos permiten vislumbrar un mundo más amplio, más libre con menos trabas. Un mundo en el que es más fácil entender el universo. No quiero despreciar la ciencia, mucho menos las matemáticas. Estas representan para mí uno de los lenguajes más fascinantes, pero quisiera criticar el uso que hacemos de ellas para mostrar el mundo a las siguientes generaciones, el uso incompleto, segregado, desagregado, carente de belleza. Hay toda una labor de enseñanza que hacer en este ámbito. ¿La desigualdad triangular de Cauchy Schwarz bailando con Dostoyewski al son del concierto para violín de Hindemith? ¿Un espacio vectorial escuchando cantar a Edgar Allan Poe mientras cae por su adorado Malström? Tal vez sea más absurdo decir que es imposible, que imaginárselo sucediendo. Los pedagogos están despertando. Cuando logren despertar (si los dejamos), nos despertarán a las almas adormecidas que preferimos el mundo uterino de la lasitud finitodimensional incompleta.
Parte 3: EL TIEMPO
El tema que realmente me preocupa es la distorsión perceptiva que provoca la visión de una sola dimensión temporal del fluir del tiempo en una línea continua. Pasamos del pasado - una semirrecta - a través del presente – un punto- hacia el futuro - otra semirrecta - para hacer un paralelo con las dimensiones espaciales Creo que esta percepción ni siquiera es consistente con nuestro quehacer natural. Tomamos, en nuestra vida cotidiana decisiones en base a lo que sabemos por haber vivido el pasado y en base a lo que pueda suceder en un futuro que no hemos vivido aún. Si hacemos algo o lo dejamos de hacer es porque puede tener consecuencias positivas o negativas sobre nuestra vida. Pero no hemos vivido esas consecuencias. Hacer esto, mezclar el pasado con el futuro y fundirlos en el presente no es posible en una única dimensión temporal. Entonces, en realidad inconscientemente percibimos más de una dimensión temporal. No me preocupa, ni nunca me preocupó cuantas dimensiones tiene realmente nuestro universo. En otra percepción de él diferente de la nuestra, el concepto de dimensión tal vez ni siquiera tenga sentido. Lo que me preocupa es nuestra percepción de él y que ésta no sea restrictiva para que las generaciones que nos suceden puedan acercarse cada vez más a una comprensión de él y a través de él, a una mejor comprensión de las mismas personas. Sobre todo me preocupa que no sea restrictiva para nosotros mismos.
Si somos capaces de percibir al menos dos dimensiones temporales, seremos capaces de abrir puertas a otros mundos. Transferiremos elementos desde el conjunto de lo “intrínsecamente imposible” al de lo “ahora posible”. Esos elementos serán nuestras propias acciones, que liberadas de las trabas de las percepciones restrictivas podrán vencer leyes inexistentes. Si sólo somos capaces de percibir el universo en forma realmente multidimensional . . .
APÉNDICE CONCLUSIVO: EL OASIS
Si entendemos el tiempo al menos en dos dimensiones, podemos hacer un bucle temporal. Tomar una parte de una línea en la primera dimensión temporal, estirarla, doblarla y usar este escape del tiempo como un oasis, un refugio para hacer lo que queramos como queramos, independientes del resto del mundo, no influido por él ni influyendo sobre él. Libres, independientes, autónomos. Solo por el hecho casi heroico de entender la segunda dimensión temporal.
Terrícola: Dime si no te gustaría . . .